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Actualidad

Entrevista

El Hospital inglés de Grañén, una historia rescatada

Se publica el libro sobre el primer hospital británico.

Se publica el libro sobre el primer hospital británico.

Pablo J. y Jesús Castiella, autores de El Hospital inglés.


Publicado en 2018, ¿cuánto tiempo han estado investigando el tema y cómo surge el proyecto?

El proyecto surge como idea unos meses antes de poder publicar el primer libro, La alcoba de la memoria. Una historia particular de Grañén, en torno a 2004, cuando tenemos conocimiento a través de un compañero de trabajo, Paul Adkinson, que nos proporciona la traducción del diario de una enfermera australiana voluntaria en el hospital, Agnes Hodgson. En ese libro ya se reflejaron algunas notas, aunque la idea como tal fue tomando forma algún tiempo después, tras tener conocimiento de algunos documentos fundamentales, como los dos Memorandum depositados en Londres que fueron la base inicial y redactados en la propia unidad sanitaria por sus miembros integrantes, y en los que se alude específicamente a la organización, vida cotidiana y actividades del propio hospital de Grañén. Si bien el calificativo de "inglés" respondería a una generalización de los vecinos para referirse a sus integrantes, debido a que mayoría de sus componentes hablaba en dicho idioma y estaba creado bajo el auspicio de una organización inglesa.

En cuanto al trabajo de investigación, recopilación de documentación, traducción, fotografías, entrevistas a personas de la localidad, etc. Han sido unos cinco años aproximadamente de dedicación casi exclusiva al tema.

 

En el preámbulo hablan de “personas de leyenda, altruistas y olvidados” que pasaron por aquí. ¿Es un tributo o reconocimiento a los voluntarios sanitarios del conflicto?

Creemos que normalmente la historia y sus tratados no suelen recoger ni citar a gente anónima que protagoniza situaciones en segundo plano, pues parece como si los grandes generales o las trascendentales batallas fueran las únicas que hacen posible decantar conflictos; pero también hay gente que pasa casi desapercibida, anónima, sufriendo las consecuencias además de intentar socorrer a los demás. Éste es el caso y por eso nos hemos centrado en él: voluntarios de nacionalidades diferentes dedicados al mundo sanitario en guerra, tema por otro lado casi nunca reconocido.

Desde sociedades religiosas, ideológicas y mundos situados a años luz en esos tiempos de la nuestra, para recalar en un Grañén en guerra, atrasado socialmente, embarrado, sin agua corriente en las casas, cercano a un frente de batalla, debió ser un contraste bastante fuerte para quienes lo protagonizaron. No hay que olvidar que muchos de los que arribaron venían con una idea romántica, solidaria y hasta aventurera, para ayudar a redimir a un pueblo desfavorecido, atrasado y en guerra; nuestra percepción, como pobladores del Grañén, era que sus habitantes, salvo excepciones, no recordaban aquellos "ingleses", que deambularon por sus calles durante unos meses, dedicados a una labor sanitaria que para ellos era privativa y casi exclusiva de los más pudientes económicamente...

 

El hospital es el primero abierto en España por la UBAM (Unidad Británica de Ayuda Médica) y permanece abierto de septiembre de 1936 a octubre de 1937. ¿Por qué fracasa aquí el proyecto y es trasladado a Poleñino?

El hospital como tal funcionó hasta octubre de 1937, cuando el día 11 fue destruido por un bombardeo, después de diversos intentos anteriores como objetivo específico. No es que sea un fracaso, es que desde su creación en septiembre de 1936 era independiente de las autoridades sanitarias republicanas, estando solo bajo los auspicios de la UBAM londinense hasta el 1 de enero de 1937, cuando fue cedido al gobierno republicano, mientras que el grupo originario es trasladado a Poleñino, a casa Launa (Torres Solanot). La frecuencia de visitas e intercambios a partir de entonces fue constante, como queda patente en las cartas personales, memorias de algunos protagonistas y diversas notas del Diario de Agnes Hodgson, sobre todo hasta el 2 de agosto en que el grupo se traslada a Fraga y a partir de septiembre, a Boltaña.

Las circunstancias que motivan esos hechos fueron debidas fundamentalmente a  desavenencias políticas surgidas, tanto entre el hospital y las autoridades locales, como entre los grupos ideológicos de sus propios integrantes. No hay que olvidar que Grañén en esos momentos estaba colectivizado y dominado por anarquistas, mientras que los miembros del hospital eran en su mayoría de ideología comunista; asimismo también influyeron ciertas reasignaciones de efectivos de las Brigadas Internacionales a otros destinos por discrepancias ideológicas entre los propios integrantes del partido y los considerados apolíticos.

 

Parte del voluntariado sanitario era femenino, como Agnes Hodgson o Aileen Palmer, que dejaron diarios contando el día a día de su experiencia. ¿Cómo era el papel de estas mujeres?

Sí, gran parte del personal era femenino (jóvenes en torno a la  edad de veinte años, excepto Molly Murphy que rondaba la cuarentena), y su papel no se ceñía tan solo a la propia esfera de la enfermería, sino también tareas administrativas, organizativas y a servir de oficial de enlace con Londres y Barcelona, cometidos fundamentales para la propia actividad sanitaria, así como para la provisión de fondos económicos para sufragar los gastos que representaba la unidad. Algunas de ellas también eran médicos , como la alemana Ruth Prothero o la austriaca Marie Lizbeth Glas Hauser. No debemos olvidar que eran mujeres relevantes en su vida personal antes de recalar en Grañén, generalmente de un grupo social de clase alta, por ejemplo Rosita Davson, británica de origen polaco, fue una de las personas más influyentes y temidas entre el personal británico voluntario del SMAC en España, citada como intérprete, asistente de enfermería y encargada de suministros, es la encargada de redactar los Memorandum que han servido para conocer con cierta aproximación el funcionamiento cotidiano de la unidad sanitaria de Grañén o a quien se atribuyen. las conductoras Leslie Preger y Margot Miller, redactoras encargadas de un boletín que se editaba para el personal anglosajón de la unidad llamado "The Granen Griper". Aileen Palmer, secretaria, activista e hija de dos figuras literarias australianas muy relevantes, Vance y Nettie Palmer. Portia Holman, enfermera, hija del Ministro de Justicia y Primer Ministro de Nueva Gales del Sur...

 

Buena parte del personal que está en este hospital acaba después en la unidad sanitaria de las Brigadas Internacionales, en batallas duras y decisivas como Brunete o la del Ebro, siendo reconocidos por sus compañeros como grandes profesionales y donde crean su prestigio internacional. Paul Preston cita al “grupo de Grañén” en la batalla de Madrid y se dice que Heminway inspira uno de sus personajes del célebre libro “Por quién doblan las campanas” en uno de ellos. ¿Cómo influyó su experiencia en Grañén en su formación y habilidades médicas?

Parece ser que Hemingway se inspiró para el personaje del General Golz de su obra "Por quién doblan las campanas" (1940) en el general polaco Karol Swierczewski (conocido como General Walter), que había luchado en los frentes de la Primera Guerra Mundial y en la propia revolución soviética. Éste llegó a Grañén tras haber sufrido un atentado y sabiendo que la zona estaba controlada por la columna Carlos Marx, quizá ese fuera el motivo de buscar refugio seguro momentáneo. Residió en la conocida Casa Piquero de la Calle Medio, partiendo desde aquí hacia el frente de Teruel.

 

En cuanto a cómo influyó su experiencia en Grañén en su formación, no hay que olvidar que además de ser médicos y algún profesor universitario de cierto prestigio antes de llegar el grupo a Grañén, algunos integrantes voluntarios eran estudiantes de medicina, sin experiencia o muy escasa por tanto. Siempre se ha dicho que las guerras son un buen campo de experimentación en lo referido a los avances sanitarios, pues la premura e improvisación con que hay que actuar en momentos cruciales ayuda a poner en práctica tratamientos y métodos que luego se comprueban como muy adecuados. Reginal Saxton, médico británico al que las personas entrevistadas recuerdan diciendo que siempre iba con una bolsa de píldoras, grageas y vendas, que repartía según su prescripción en cualquier momento, organizó unos servicios de transfusión sanguínea. Alexander Tudor Hart, médico nacido en Italia, cuyos métodos para tratar fracturas y heridas abiertas tras la cirugía sentaron bases para salvar miembros. Archibald Leman Cochrane, en esos momentos estudiante de medicina y posteriormente eminente epidemiólogo, regresó a Grañén en 1979 y fue precursor de la medicina de la evidencia que ha sido útil en la prevención, tratamiento y diagnóstico posterior.

 

Cuando la unidad de Grañén fue reasignada, la necesidad de apoyo a las tropas le obliga a dividirse por una parte en hospital móvil de la Brigada XVI, poco después División XXXV del ejército español.

 

 

Médicos y enfermeras se refieren a Grañén con cariño en sus memorias muchos años después, y pese a las dificultades, hablan de la responsabilidad personal de estar ahí, de cumplir con su deber en España, de su compromiso contra el fascismo. ¿La de España fue la última guerra con ideales de la historia?

Posiblemente sí, creemos que la última guerra padecida por nuestro país puede considerarse como una de las últimas movidas por ciertos ideales, con todas las excepciones que queramos y podamos considerar. Tal como algún escritor manifestó de ese tiempo como tiempo canalla, en que la política de los toreros se había adueñado de España y de su vital y violento temperamento, sí que encontramos ciertos impulsos de solidaridad y responsabilidad que movieron y arrastraron a jóvenes a un "compromiso social aventurero" más allá de las fronteras de sus patrias de origen.

El historiador Tom Buchanan, en su libro “The Impact of the Spanish Civil War on Britain” decía que para todas las mujeres extranjeras fue su mejor hora. Muchas habían vivido una estrecha y monótona vida aquí, pero a pesar de la miseria y la fatiga, el dolor y la destrucción, se encontraron con una causa romántica.

 

La actual plaza Europa albergaba el primer hospital, ¿debe su nombre a este hecho?

El solar que ocupa hoy la denominada Plaza Europa fue, en gran parte, el lugar donde se encontraban algunas de las dependencias que componían lo que llamamos  el hospital inglés de Grañén, pero otras casas de la localidad como la de Abizanda también fueron utilizadas No sabemos si cuando ese espacio público se abrió al urbanismo a finales del siglo pasado se pasó a denominar así como recuerdo; no obstante sí que podría considerarse así, aunque fuera inconscientemente, sirviendo como homenaje a la multitud de voluntarios que recalaron en dicha unidad sanitaria, pero bien es verdad que, para referirse a todos quizá hubiera resultado más el nombre de Plaza del Mundo, de tal forma que no se excluyera ninguno, pues hubo canadienses, australianos, neozelandeses, estadounidenses, etc... Grañén, gracias a esos voluntarios de razas y procedencias diversas con ideologías políticas divergentes, fue, durante ese amplio año de existencia, una Babel monegrina que les marcó, llevándolo como grato recuerdo en el corazón hasta el último día de sus vidas.

06/08/2018

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